Desde que llevo en
funciones este blog, he recibido numerosas consultas, tanto a través de las
respuestas a los tópicos tratados en el mismo, como por email, relativas a
puesta a punto o reparaciones de diversos aparatos. Servidor hace lo que puede
al respecto, pero en muchas ocasiones es imposible resolver estos temas a la
distancia, sin poder tener a mano los componentes y realizar las pruebas
pertinentes.
Estas peticiones me
han hecho valorar la cuantía de las principales dudas que se presentan a la
hora de poner a punto un antiguo equipo de audio. La gran mayoría han sido
relativas a los tocadiscos, así que he decidido elaborar esta entrada al blog,
de carácter general, para ofrecer una orientación a los seguidores que recaban
aquí, y les sirva para tener algunas ideas claras.
A la hora de
efectuar una puesta a punto o reparación de un tocadiscos o fonochasis, hay
que diferenciar dos casos claros:
1- Mantenimiento de un equipo con uso regular,
o bien,
2- Puesta a punto de un equipo que ha estado en
desuso largo tiempo.
1- Mantenimiento
de un equipo con uso regular.
Las máquinas en uso
estan “vivas”, y por tanto, las averías o intervenciones en las mismas son, por
lo general, mucho más fáciles. Clasificaremos los distintos problemas que
pueden tener los aparatos que reciben un uso regular, y las soluciones
generales.
a) Problemas de tracción: En este caso lo
más habitual es el estiramiento y perdida de elasticidad de las correas en los
tocadiscos dotados de dicho sistema, lo que requiere la sustitución de las
mismas. En los casos de tracciones por polea, podria ser preciso limpiar la
misma y aplicar regenerador de caucho para una mayor efectividad; muy raramente
es necesario sustituírla.
En los modelos de
tracción directa, el problema suele estar en la electrónica que gobierna al
motor. En general, se recomienda la lubricación de los rodamientos implicados
en la tracción: eje de platter, eje de la polea (en su caso) y eje del motor
con los lubricantes adecuados a cada caso. Los motores no suelen fallar...
salvo que hubiera un error con la tensión de alimentación, con consecuencias
nefastas.
b) Problemas de mecanismos ligados a los
sistemas automáticos o semiautomáticos. Por lo general asociados a falta de
lubricación en las partes implicadas en el mismo. También por desgaste o
roturas de piezas específicas del automatismo (muy habitual en los Dual el llamado
“steuerpimpel” ya mencionado en este blog anteriormente). En algunos casos
también es preciso hacer reajustes en puntos específicos, para el correcto
funcionamiento del sistema.
c) Problemas de lectura del disco: por lo
general están ligados al desgaste o destrucción de la aguja. Hay que hacer
constar que existen dos tipos de material para la fabricación de las mismas:
zafiro sintético y diamante sintético. Las agujas de zafiro venían sobre todo
en pickups y tocadiscos de gama baja-media, asociadas a cápsulas cerámicas, y
tienen una vida media de alrededor decenas de horas. Las agujas de diamante
tienen una vida de varios centenares horas y por tanto no requieren tanta
vigilancia. Los fallos de cápsula pueden venir por mera degradación de la misma
en el caso de las cerámicas, y por rotura de alguna de las bobinas en el caso
de las magnéticas. En ambos casos, la sustitución es inevitable. Otro problema
posible es que la lectura del disco sea incorrecta por un mal ajuste del brazo
(fuerza de apoyo y anti-skating), o por un problema en los rodamientos del
mismo, con la consiguiente fricción. Téngase en cuenta que el brazo fonocaptor
es un dispositivo de precisión, y que ha de deslizarse por el disco con la
mayor eficiencia y rapidez de respuesta.
2- Puesta a punto
de un equipo en desuso.
a) Problemas de tracción: las correas y
poleas en desuso, con los años tienden a cuartearse o a un endurecimiento
extremo de la goma. Las correas no admiten más solución que la sustitución; y
las poleas, en algunos casos, pueden recuperarse con el líquido regenerador de
cauchos. Otro problema muy habitual en las poleas, y que es una maldición
cuando te lo encuentras, es que durante años el mecanismo del pickup haya
quedado accionado, con la polea presionada sobre el eje del motor, por el
efecto del muelle, lo que produce un “chichón inverso” en la misma. Esa marca
en la polea va a provocar tanto un ruido mecánico (cuando la misma gire) como
una fluctuación en la velocidad, con evidentes efectos sonoros en la
reproducción. Para estos casos, la
sustitución es el único remedio. En los tocadiscos de tracción directa, el paso
del tiempo no provoca efectos adversos en el sistema.
b) Problemas de mecanismos: lo más habitual
es que los aceites y grasas empleados en la lubricación de las distintas partes
(eje del platter, eje de polea, diversos puntos de fricción en el mecanismo
automático, incluso en el eje del brazo) hayan sufrido un resecamiento por el
paso del tiempo, convirtiéndose en una pasta espesa con la consecuencia de un
endurecimiento de los mecanismos, o incluso llegando al bloqueo absoluto de los
mismos. Todo esto no tiene más remedio que desmontar en lo posible las
distintas piezas, limpiar con alcohol o disolvente los puntos de fricción o
rodamientos para retirar los restos de grasa o aceite, y volver a montar todo y
lubricar de nuevo. Mucho cuidado en el caso de los elementos bloqueados, que
podemos romper algo al intentar desarmar las piezas.
c) Problemas de lectura del disco: además
de lo expuesto antes (supuestos de mantenimiento) respecto al desgaste de las agujas y sus tipos, voy a hacer especial mención a la cuestión de las cápsulas fonocaptoras. En muchos modelos antiguos y modestos (pickups – tocadiscos / cambiadores de gama media) era frecuente la instalación de cápsulas tipo piezoeléctrico (denominadas vulgarmente “cerámicas” o de “cristal”). En estas cápsulas la energía eléctrica se produce al transmitirse la información contenida en el surco a unas piezas cuya composición química hace que la vibración se convierta en electricidad. Pues bien, en muchos casos el paso del tiempo causa la alteración de esos componentes químicos, y la cápsula requiere sustitución sin remedio. En los casos de tocadiscos equipados con cápsulas de tipo magnético, las mismas basan su principio sobre bobinas de hilo microscópico y microimanes, que no resultan afectados por el tiempo. La paradoja del tema es que las cápsulas piezoeléctricas, en su momento más baratas que las magnéticas, hoy dia resultan difíciles de localizar, y caras.... por lo que en muchos casos es razonable sustituir la del primer tipo por la del segundo, aunque esto último supone poder disponer en el amplicador de una entrada específica -“fono magnético” "phono" o "MM"-, o, si se trata de una consola o combo donde venía integrado todo, añadir un preamplificador específico para la cápsula magnética. Téngase en cuenta que una cápsula piezoeléctrica suministra una tensión mucho más elevada (en torno a los 400 milivoltios) que una de tipo magnético (4 a 10 milivoltios para las del subtipo “imán móvil” y mucho menos para las del subtipo “bobina móvil). Ello significa
que si se instala una cápsula magnética en un equipo diseñado para cápsulas
cerámicas, y no se toman las consideraciones expuestas, el sonido será apenas perceptible,
y de mala calidad.
Si bien todas estas
explicaciones no estan exentas de una cierta aridez técnica, inevitable para
entrar en materia, espero que muchas dudas al respecto puedan disiparse en
forma rápida. No obstante, los invito a que en este mismo Blog planteen las
dudas pertinentes, e intentaremos ir resolviéndolas.





















