lunes, 15 de enero de 2018

Dos tocadiscos reacondicionados

En esta ocasión abordo no exactamente la restauración de ningún aparato, sino un par de casos en los que, para dar salida a materiales que yo no iba a utilizar, he realizado una ejecución propia mezclando diversos componentes. 

Dos fonochasis fueron objeto de adaptacion y alguna modificación, un Dual 420 y un Garrard 50 MkII. Me limitaré a hacer una breve reseña más mostrando el resultado final que un proceso en sí. Ambos fueron posteriormente vendidos en un establecimiento granadino que recomiendo mucho, Discos Marcapasos, donde tienen un excelente catálogo de discos de vinilo y mejor atención. Allí les gustó la idea de poder dar salida a estos equipos antiguos reacondicionados.

El Dual 420 es un pickup muy similar al 430, del que ya hice una adaptación que se trató en este blog con anterioridad. Disponía además del fonochasis, de una base Bettor de otro montaje a la que incluí alguna circuitería nueva, desde una fuente de alimentación regulada hasta una etapa de salida basada en circuitos integrados, que ya tuve un tiempo en funcionamiento y estaban probados con total fiabilidad. Para completar, se sustituyó la vieja cápsula cerámica por una magnética y se añadieron dos pequeñas cajas acústicas. Se trata pues de un equipo de poca potencia, para usar en una habitación pequeña,  no obstante con calidad suficiente de reproducción bajo esas condiciones. Aqui podeis ver algunas imágenes con una descripción de los pasos seguidos en este reacondicionamiento.

Mecánica del fonochasis, con la placa de previo RIAA ya presentada.
Caja de alojamiento procedente de un Bettor, con el transformador, fuente, etapas de salida y sección de control de tonos y volumen.
Instalación de una cápsula magnética en el brazo, en sustitución de la antigua cerámica.
Vista del brazo con la cápsula magnética ya instalada.

Vista general del sistema en funcionamiento, se hubo de construir una placa de adaptación para acoplar el 420 a esta base que procedía de un modelo de mayores dimensiones.
Aqui el tocadiscos con sus cajas acústicas.
En el caso del Garrard 50 MkII es un fonochasis automático, con posibilidad de ser usado como intercambiador, que tuve un tiempo en servicio en mi pequeño equipo valvular monoaural. Como se me ha presentado hacer un cambio y ya voy bien despachado de tocadiscos, pensé utilizar el mismo que ya tenía una peana que me hicieron, en modo autoamplificado y con un par de altavoces, para que quien lo adquiriese no tuviera nada más que conectar y escuchar.

Tenemos el mueble/plinto y las placas: arriba el previo RIAA y amplificador de salida basado en TDA2004, y debajo fuente de alimentación y placa de control de tonos/volumen.
El objetivo, tener un tocadiscos con cápsula magnética, preamplificación RIAA incorporada y amplificador incorporado con una potencia eficaz de 10 watios por canal, suficiente para poder activar un par de pequeñas cajas.

Vista parcial de los mecanismos del fonochasis Garrard, con el previo RIAA presentado en la que será su ubicación en el chasis, para estar más cerca de la fuente de señal y tener más inmunidad al ruido. El motor de 4 polos también a la vista.
En esta vista ya esta la circuitería electrónica y el transformador de alimentación distribuidos dentro del mueble de modo que no interfieran en el funcionamiento del tocadiscos.
El fonochasis ya instalado en el mueble, con las mecanizaciones pertinentes para los controles frontales, todo muy simple y minimalista, sin leyendas, para alterar el mínimo el enchapado natural del mueble.


Estas tres imágenes nos muestran el tocadiscos ya funcionando, al que se la ha instalado una cápsula Stanton 500 con aguja Pickering compatible y con cepillo anti estático, que se adaptan muy bien a las características del brazo y ofrece un sonido nítido y limpio de ruidos.
El equipo se completó con dos cajas acústicas de dos vías, con elementos de 5 pulgadas, que cumplen suficientemente para dar una calidad y potencia de sonido buenas para una estancia mediana. Deseo que su actual propietario lo disfrute y mime.

El equipo con sus dos cajas en exposición en "Discos Marcapasos"



domingo, 22 de octubre de 2017

Cosmo A2030

Los pickups, esos pequeños tocadiscos, casi juguetes, pero con tanto encanto que es difícil resistirse a ellos. Pueden ser temibles máquinas de destrucción de discos, pero convenientemente mantenidos no son un peligro. Especial atención al estado de las agujas (las muy perecederas de zafiro sintético) y las cápsulas (esas piezoeléctricas que se endurecen y se alteran químicamente).

Damián no pudo resistirse, se le cruzó este Cosmo a buen precio. Muy ligero en comparación con otros de la firma, no tenía pinta de estar mal construido pese a que fuese todo construido en plástico. Pero por ejemplo el platter de aluminio es bastante robusto como se ve y con una masa muy razonable.


Así que empezó a meterle mano, lo primero desarmarlo y lavar literalmente con deteregente toda la carcasa, que tenía su buena capa de mugre... a las vista de las fotos es evidente. En la primera está a la vista el mecanismo de tracción por polea y el sistema disparador de fin de carrera.


Vista interior con los circuitos de amplificación y regulador de motor (el señalado por el bolígrafo), y se aprecia el subchasis metálico que se encuentra aislado de la carcasa plástica mediante unos silentblocks, un detalle de diseño para ser un aparato modesto.


Fase de limpieza:



Y lo siguiente fue ponerlo en marcha y ver que pasaba, empezó funcionando, pero con alguros ruidos extraños de índole mecánica.


Pero no, aquello aunque exteriormente pintaba bien, tenía problemas, el motor se paró, y además lo poco que estuvo rodando, no salía sonido por el altavoz. Así que el pickup terminó en Granada en una visita que me hizo mi amigo, y empezamos a abrirle bien las tripas y mirar cosas, empezando por el motor que resultó ser de la firma Lenco... vamos, no estaba mal servido el "juguete".


El motor estaba claramente encasquillado, algo por dentro lo bloqueaba, y procedimos a desarmar el mismo encontrando esta desagradable sorpresa.


Un "detritus" de plástico descompuesto salió de la carcasa, todo ello provenía de una pieza que servía para la fijación de las escobillas, así que tenía muy mala pinta pensar esto fuese recuperable, empezamos a darle vueltas a buscar un motor que fuese compatible... pero la cuestión es que yo no me conformaba, y pensaba que era posible fabricar un soporte para las escobillas y devolverlo a la vida.

La idea se gestó y desarrolló una tarde en casa de mi cuñado, en cuyo taller a veces resuelvo problemas que en mi casa me son más difíciles por falta de herramientas. A partir de una placa de fibra de vidrio de las que se usan para el montaje de circuitos impresos, con medidas y cálculos simples, lo conseguimos. Estas fotografías ilustran el trabajo.





El motor una vez montado echó a andar de modo silencioso, e instalado en el pickup regulando la velocidad y con buen comportamiento. Lo siguiente fue una reparación de la que no quedó foto, uno de los transistores del amplificador de audio estaba defectuoso y fue sustituido, empezando a sonar ya, pero evidentemente con problemas por el mal estado de la cápsula piezoeléctrica. Esta foto ilustra el brazo con el cable original (endurecido como para ahorcarse) y la cápsula Cosmo.


Esto se ha solucionado instalando una cápsula cerámica barata que venden en los proveedores chinos. Aquí la veis adaptada e instalada en el brazo. Con un cable nuevo por supuesto (reciclado de cable de auriculares miniatura).


También hubo que pensar en como aliviar la fuerza de apoyo de este brazo, que no disponía de sistema alguno de corrección... tras muchas vueltas, se les instaló un muelle con un tornillo de regulación, y finalmente ajustamos la fuerza de apoyo para esta cápsula a 4 gramos.


Llegado este punto, una breve digresión de interés general: cuando probamos por primera vez la nueva cápsula adaptada, que estaba sin estrenar, notamos que dejaba una marca bastante visible al paso de la aguja en los singles que poníamos. En el caso de un single de estireno, material que casi no se encuentra fuera de los prensajes americanos, el daño era muy notorio. La forma de detectar esta clase de daño es iluminando el disco de lado (para que el surco "brille") con una linterna potente mientras lo estamos escuchando. Si notamos que tras pasar la aguja el reflejo cambia, es posible que el disco esté sufriendo algún daño. 

Al mirar la aguja al microscopio nos sorprendimos al ver que la punta de la misma en lugar de una esfera suave parecía un cincel: estaba rota, o gastada. Sería de esperar lo primero, ya que la aguja era nueva. Es evidente que para lograr el precio económico de estas cápsulas cerámicas modernas algunos aspectos del proceso de fabricación son reducidos al mínimo indispensable e incluso menos, comenzando por el control de calidad. 

Moraleja: si se dispone de un tocadiscos (o un Crosley) que emplee una cápsula como la de la foto, es recomendable probar las agujas nuevas con un disco sin valor, efectuando la prueba de arriba. En caso de notar algún daño, descartar o devolver inmediatamente esa aguja. 

Otra cosa a tener en cuenta es que las agujas de estas cápsulas no son de diamante, sino de zafiro sintético; este material no causa ningún problema ni daño a los discos cuando la aguja se encuentra en condiciones, pero es notoriamente menos duro que el diamante, por lo cual debemos estar más pendientes del desgaste de la aguja. En literatura de la época (catálogo antiguo de la firma FOX) recomiendan como medida práctica unas 500 caras de single antes de cambiar una aguja de zafiro. 

Para completar el trabajo, a petición de Damián, se instala un conector de auriculares asociado a un interruptor que pudiese conectar y desconectar el altavoz, todo ello colocado junto a la toma de alimentación de corriente contínua. 


Tambien se añadió un regulador 7809 para mantener la tensión constante, se cambió un transistor del circuito regulador de velocidad por fallos de fugas y se añadió una pequeña bobina con núcleo de ferrita a la alimentación del mismo para eliminar interferencias que se colaban en el amplificador de audio. Esta foto ilustra el regulador del motor.


Finalmente funcionando a la perfección, el sonido con los auriculares más que satisfactorio para la clase de aparato que es. 


miércoles, 23 de agosto de 2017

Askar 459-U

Este es la historia de la restauración más lenta que he tenido en mi vida, porque se juntaron muchas circunstancias en la misma además que el estado del receptor era lamentable.

Se trata de un receptor Askar 459-U, fabricado en España en los años 50, de tipo “universal” con lámparas serie “H”. Con OM, OC y un ensanche de banda, además de “ojo mágico” tipo DM70 (miniatura). El mismo fué adquirido en 1995, en el garaje de un gitano en Almería, de vacaciones veraniegas con mi hermana y quien habría de ser mi cuñado, también electrónico de oficio (él se llevó de allí otra radio más rara). Y por lo que me cuentan, costó aquello 2000 pesetas de las antiguas.

No conservo fotografías del estado del aparato tal como lo encontré, pero os puedo asegurar que hecho unos zorros, el panel de altavoz con la tela y el altavoz desintegrados, y en el chasis numerosos componentes roídos por los ratones que hicieron su agosto en ese garage.

Estas dos fotos muestran el mueble ya restaurado, con un nuevo panel de altavoz y un altavoz recuperado de un pickup Philips (recordemos que Askar a fin de cuentas es una filial de esta firma en España). El mueble en sí no requirió mucho trabajo, un poco de lija y barniz le devolvieron un aspecto más que decente.



Esta foto de chasis si corresponde al estado de origen, lo que se ve: mugre por doquier y el fondo de dial (realizado en fieltro) muy mermado por los “bocaditos” de los ratones, y por debajo en la electrónica, más de lo mismo, eso condensadores de papel y su cubierta debían de resultar muy suculentos.


No había manera de acometer la restauración sin disponer del esquema del receptor, porque los valores no eran legibles en la mayoría de los casos, y como sabemos todo lo que procede de Philips tiene diseños un tanto “originales” donde uno no puede andar inventándose las cosas. Así que tuve unos años de búsqueda y parón, hasta que muy amablemente en el foro “El Válvulas” me proporcionaron el esquema equivalente de otro modelo Philips (con la única diferencia que en ese esquema no se contemplaba el ojo mágico, pero eso casi no tenía problema).

Ya esquema en mano comencé a reunir los componentes, que no tenían mayor complicación, salvo que las morfologías de los actuales son diferentes y no quedaban igual de “bonitos” colocados, previamente también raspé lo mejor que pude y rocié con disolvente el chasis, vamos viendo poco a poco los resultados.


De las adaptaciones, la más laboriosa vino en el condensador de filtro de la fuente de alimentación. Bien es sabido que esos tubulares para montaje en chasis ya no se fabrican, así que si uno quiere mantener un “criterio estético”, hay que vaciar el mismo e introducir en el interior los nuevos condensadores -que no durarán lo mismo… ni locos-, aqui se pueden ver las fotografías del proceso.





Del resto de  componentes sustituidos en la restauración, aqui tenemos una foto del chasis por la parte inferior. También se hizo una limpieza en profundidad del conmutador de ondas, configurado por un sistema de “galletas”. En la foto se pueden ver algunos componentes "modernos", ya que no hubo otra posibilidad.


En cuanto al condensador variable de sintonía, hubo de ser desmontado para limpiar mediante líquido disolvente y aire a presión en el interior de los espacios entre placas, además de sustituir las gomas de aislamiento a vibraciones del altavoz para cancelación del efecto de “microfonía”. Esas gomas estaban totalmente endurecidas. Precisamente mi cuñado me proporcionó las que me vinieron como anillo al dedo.


Mención a parte tuvo la parte de cuerda de dial, aquí no se puede explicar lo que me costó interpretar el dibujo del manual de servicio (yo creo que no estaba bien) ni los múltiples intentos hasta dar con la tecla. Y el dial en sí, cuyo fondo desapareció y fabriqué reaprovechando una parte del fondo de cartón, más otras partes donde adherí un nuevo fieltro de color verde, plantilla mediante. En estas fotos os podéis hacer una idea.




Hay más cosas que no documenté, falsos contactos, un hilo roto en la bobina de la antena de ferrita de OM, el pentodo amplificador de F.I. sustituido por su comportamiento “a ratos”... cosas que fueron de ir conectando en receptor e ir afinando poco a poco en pruebas. Ajuste general con el generador de señal de R.F…. rehacer la alimentación del ojo mágico DM70, etc.

Aqui ya funcionando y con el dial instalado.


Además de la antena de ferrita para OM y la toma de antena exterior, el receptor venía con un cartón “metalizado” que hacía veces de antena interior, pero también estaba muy deteriorado. Usando papel de cocina en aluminio, fabriqué una nueva “placa” que adherí al mueble tal como en origen.



El chasis ya instalado y todo conectado.


Misma técnica usé para la tapa que debía cerrar el acceso a la parte inferior del chasis, habitualmente “registrable” en estos receptores, que había desaparecido y siempre va recubierta de material conductor por una de las caras y conectada a la masa general. Una cubierta de encuadernación resolvió el problema. Y también tocó fabricar el cierre trasero en cartón piedra, para evitar que vuelva a acumular suciedad y polvo.



Y como no quise incluirle dentro transformador adaptador de 125-220 voltios, aproveché un antiguo autotransformador con tomas reguladoras que se convirtió en transformador separador y un circuito de filamentos para las lámparas de dial de 6,3 voltios, para dejar todo lo mejor terminado posible.



Y aquí tenemos a mi vieja amiga en un lugar preferente de mi casa, decorando y cantándome las noticias por la mañana. Y además, muy sensible también en OC con la antena interior.